Después de bajar del coche, Julieta sintió un poco de frío; se envolvió en la ropa con fuerza. Tal vez era porque su ropa seguía un poco húmeda pero cuando soplaba el fuerte viento, este hacía temblar su cuerpo.
Solo había estado una vez en la antigua casa de don Camilo y, sobre todo de noche, le costaba orientarse un poco.
Caminó sola bajo la lluvia durante mucho tiempo hasta que por fin encontró la casa de don Camilo. Todavía había una luz encendida en la casa, levantó la mano y llamó a la pue