Los labios cálidos de Tristán me despiertan y no puedo evitar sentirme feliz de tenerlo conmigo de esta manera.
Anoche, después de nuestro encuentro, me pregunto si podía dormir conmigo y sinceramente no tuve corazón para echarlo.
Una parte de mí quiere abrazar estos sentimientos, pero la parte racional me insta a alejarlo.
Me recuerda la oscuridad que me sumergió la última vez.
— Deja de pensar tanto— escucho que dice pegado a mi oído y siento más que veo su sonrisa.
Abro los ojos y me encuent