Agustín contestó la llamada antes de que el teléfono vibrara por segunda vez.
No lo hizo frente a todos.
Se apartó unos pasos de la cocina, con el celular pegado al oído y la mirada fija en el pasillo. No quería darle a Vanessa ni un gesto más para usar en su contra.
Pero ya era tarde.
El nombre de Eva había brillado en la pantalla delante de Emma.
Y Vanessa lo había visto.
—Eva —dijo en voz baja.
Del otro lado hubo un segundo de silencio. Después escuchó su respiración cansada, co