Eva miró las rosas.
Por un segundo vio otra vida.
Una mesa puesta.
Una cena.
Un hombre entrando con flores.
Ella creyendo que eso era amor.
Después recordó todo y vio a Sonia en su oficina y hoy en una camilla.
Vio a Hernán diciéndole a otra mujer que nadie iba a creerle.
Vio los años de manipulación escondidos detrás de gestos elegantes.
Tomó el ramo solo porque las flores no tenían la culpa.
—Gracias —dijo—. No te hubieras molestado. Ya no me gustan este tipo de flores.
H