56. Presencias inesperadas
Alessandro.
Arrugo la frente al notar a este par aquí, no puedo creer que Stefan de verdad viniera por mí como me dijo por mensaje, pensé que solo era una amenaza vacía, solo espero que eso último que dijo de sacarme a patadas fuera una broma, aunque lo dudo, su sentido del humor de por sí nulo se evaporó por completo desde que Renata se fue, parece que trata de ocultar la tristeza con el mal humor y no hay quién lo aguante; la mirada azul de Stefan se desliza a la mujer al otro lado de la mes