43. Persecución
Alessandro
Mierda...
Mierda...
Mierda...
Comienzo a bajar con rapidez, pero las manos me tiemblan y las rodillas comienza a fallarme, ayer logré uno de mis objetivos, la hice ruborizarse, pero ese es un mérito que celebraré después, ella acaba de sonreírme, pero no de la manera que quiero, en cuanto miré esa sonrisa un escalofrío me recorrió el cuerpo, ya se dio cuenta de que le mentí.
Llego al suelo, pero justo en ese momento la puerta principal se abre y sé que es momento de correr, log