40. Infiltrado
Dania.
Ya es domingo, fuimos a la iglesia mi padre y yo, a mi madre para nada que me ha tocado verla por aquí, no se reúne con nosotros en ninguna de las comidas y la culpa comienza a carcomerme lentamente en el interior, pensando en que no tenía que haberle reclamado, en que no debí enojarme con ella por lo que hizo, pero mi padre entendió mi lucha interna aunque no dije ni una palabra y me consoló diciéndome que ponerle limites a las personas que amamos son de las cosas más difíciles y que c