La indignación de Erick, que venía en ebullición desde que abandonaron el departamento de Lupe, estalló finalmente en cuanto arribaron a la planta ejecutiva de Vanderbilt Group. Desentendiéndose de las miradas de pavor de los subordinados, Erick continuó arrastrando a Mary con un férreo y doloroso agarre en la muñeca, avanzando con zancadas firmes hasta adentrarse en su despacho privado.
En cuanto la portezuela se clausuró herméticamente, la soltó con brusquedad; Mary perdió el equilibrio, tamb