Elly se quedó de repente en silencio. Las palabras que estaban a punto de brotar de sus labios se le quedaron atrapadas en la punta de la lengua, provocando una opresión que le cerraba la garganta.
Al instante, los amargos recuerdos de hace cinco años pasaron por su mente como una vieja película dolorosa, golpeando su cordura sin piedad.
Elly recordó aquella tarde en Nueva York, cuando Elena Vanderbilt, la arrogante madre de Erick, fue a verla con una mirada llena de desprecio.
—Sé que estás esp