Capítulo 25.
El auto me deja en medio de la puta calle, el hombre me quita la venda de mis ojos y luego me da un teléfono desechable.
—Espero que te sepas tus números de teléfono —bromea y los demás se ríen de su completa estupidez.
—No me puedes dejar aquí, estoy en medio de la puta nada —él se encoje de hombres.
—No es mi problema la verdad, el jefe pidió que te llevara, pero nunca dijo a dónde, pero sé que si me acerco más a la casa de tu noviecito me van a matar, no gracias —cierra la puerta del auto lo