No dejo que termine de la última palabra cuando le suelto una cachetada y al mismo tiempo le exijo que me respete. Soy una mujer normal, aparte él es el que me abandonó.
Me he desatado, le digo que es un imbécil cobarde porque hace un par de horas estábamos follando dentro del tocador de mujeres y ahora de la nada piensa que me estoy follando a otro.
Me alejo bruscamente, intentando salir del auto, no tolero su temperamento, ¡ya soy otra!
—Discúlpame, tengo que presentarme con mi jefe y decirle