***Alexandra***
(...)
Abro mis ojos lentamente, intento mover una parte de mi cuerpo, me quejo y los gritos son el canto angelical de estas cuatro paredes. Estoy molida, no puedo moverme, mis piernas duelen demasiado y no se digan de mis huesos. Intento ser fuerte y no quejarme, menos ponerme a llorar.
Mi móvil no ha dejado de sonar y resonar, y yo no me siento dispuesta para contestar. Harry me tiene furiosa, no sé por qué motivo apareció de la nada y lo peor que para insultarme, eso es demasi