Me toco los pechos, los redondeo con la intención de jugar y provocar que el hombre me desafié, lentamente subo mi mano por mi cuello, me toco la cara. Siento como el éxtasis crece y crece.
Mi vagina palpita fuerte, siento como he mojado mis bragas. Su paquete debe estar peor que yo, ¡cachonda!
—Nena, no juegues con eso porque no sabes lo que puedo hacer en ese lindo y delicado cuerpo —lleva sus dedos por mis hombros, hasta llegar a mi cuello.
Mis pezones se ponen duro al sentir su tacto. Él si