—Vamos —escucho al par de locas que se sueltan a murmurar, alzo la mirada, volteo a ver a Harry.
Llevo mi mano hacia mi boca, no quiero reírme, no quiero que nos descubran, lo bueno de estos cubículos que es difícil que vean quién está dentro, no se ven mis zapatos y menos los de Harry.
—Ni me lo recuerdes, cuidado y la zorra de Alexandra ya le mamo la polla al jefe, recuerden que ella es la zorra de la empresa —vocifera con ímpetu, cierro mis ojos, trato de respirar profundo.
Nuevamente, los v