Al entrar al lujoso salón, la atmósfera se llena inmediatamente de poder y opulencia. Varios empresarios y políticos se acercan a saludar a Miguel, cada uno con palabras educadas y sonrisas ensayadas. El lycan mantiene su postura impecable, respondiendo a cada saludo con cortesía medida, sin permitir que su disgusto por estar rodeado de tantos humanos se trasluzca.
Sin embargo, las mujeres que intentan acercarse no permanecen mucho tiempo. Miguel nota un patrón, viendo cómo las mujeres humanas