— Genuino, ¿qué es lo que... — Lovetta comienza a hablar, pero los movimientos de Miguel la hacen callar. Siente su corazón acelerarse mientras él cruza la puerta, la expectativa llenándola por completo.
Miguel entra en el cuarto de la hembra sin paciencia para responder lo que sea que ella tuviera en mente preguntar. Se sienta en el borde de la cama.
— De rodillas — ordena, con una voz baja y autoritaria.
El comando resuena en su interior, avivando sus instintos ante la masculinidad del macho