Ridículo.
Miguel piensa, observando cómo su lobo interior se agita, deseando más. La bestia dentro de él, que siempre anheló control y dominación al igual que él, ahora quiere salir, busca más del toque de Sasha.
Recuerda lo que sucedió mientras ella dormía en su cama, cuando él, en su forma lupina, cuidaba de sus heridas. Cuando, inconscientemente, ella acarició su pelaje, sus dedos finos y suaves recorriendo su lomo. El lobo gruñó con satisfacción ante las caricias de la esclava, como si eso