— Espero que ya tengas mi respuesta, esclava — su voz fría llena el ambiente, haciendo que Sasha levante la cabeza lentamente.
Había encontrado su ropa arrugada junto al buró y, aceptando la situación miserable en la que se encontraba, se había puesto unos jeans y una camiseta de manga larga. Sin nada más que hacer, usó una de las sábanas para envolverse mientras dormía sentada en el duro suelo. Ahora, la presencia de Miguel la devuelve a la opresiva realidad.
Los ojos de Sasha se fijan en la b