ASHTON GARDNER
No contestaba.
Liss no contestaba.
Y el punto en el mapa seguía alejado. Una casa abandonada. En medio de la nada.
Cada segundo que pasaba… la idea de que algo le hubiera pasado me arrancaba el aire del pecho.
No. No. No.
No podía haberle pasado nada.
Ella solo iba por pasteles. Iba a volver en una hora.
Me besó. Me prometió volver.
Y ahora…
Ahora su rastro GPS se detenía en una zona sin señal, sin tráfico, sin salida.
Aceleré esquivando todos los autos hasta que llegué a una car