WILLIAM FOREST
Lo arrastramos entre los dos, Oliver y yo, como un animal. Su cabeza colgaba por el golpe que Ethan le había dado, pero todavía respiraba. Todavía tenía el descaro de estar vivo después de todo lo que había hecho. Mi pecho ardía. Mi sangre hervía como si fuera lava. No podía pensar en otra cosa más que en Liss. Mi hermanita, mi pequeña valiente, estaba inconsciente en una camilla, golpeada, con la cara marcada por ese malnacido.
Y Olivia… joder, Olivia.
Oliver caminaba a mi lado,