ASHTON GARDNER
Había estado evitando esta conversación, pero Oliver no era estúpido.
Y yo tampoco era paciente Hoy mismo hablaría con él.
Me levanté y tomé una ducha, una vez listo e impecable miré a mi Liss durmiendo enrollada en las sábanas, cansada de nuestra intensa Sención de castigos matutinos, las esposas estaban en el suelo las levanté y sonreía, las guardé en la mesita de noche y besé a mi Liss quien susurró mi nombre haciéndome sonreír.
— Duerme preciosa, descansa.
Bajé y ahí estaba m