El agua de la bañera se volvió fría de manera absurda casi al instante, mientras sentía como su corazón se precipitaba a detenerse. Sabía que existía un mundo luego de ese, una vida luego de aquella, sin embargo, jamás tuvo la dicha o desgracia de encontrarse con alguien que habitara el otro mundo.
Ante ella, aquella mujer se movía con suavidad, en un halo casi azul casi pálido, mientras la miraba con rostro tenso y serio. Selene sintió el deseo ferviente de gritar, e incluso salir corriendo de