Selena escucho con atención las palabras de aquel ser, mientras media con suma astucia y cuidado meticuloso la distancia que los separaba, evaluando que movimiento podía emplear para llegar a su punto débil, su cuello.
La cazadora necesitaba acercarse lo suficiente para hundir la punta del cuchillo en la garganta de aquella aberración, sabia perfectamente que ese sería el único modo para sobrevivir.
Necesitaba distraerlo, entretenerlo lo suficiente como para abstraerlo en sus pensamientos, en a