Selene se quedo petrificada, tan tiesa como las paredes de piedra a su alrededor. Castiel estaba allí, de pie, observando absolutamente todo, siendo conocedor de las intenciones que ella cargaba… o al menos de lo que sus ojos le delataban.
—Necesito seguridad—respondió la cazadora con tono áspero y cortante, mirando al hombre directamente a los ojos—. Si voy a compartir la cama con Dimitri, tengo que estar segura de que el no va a… necesito seguridad.
La dura mirada azul del lobo se suavizo ant