Capítulo 212.
El aire se había hecho más firme como si una especie de sabana invisible las rodeara, consolándolas en silencio.

Y en ese momento la morena, esa guerrera que toleraba la tortura de ser arrastrada durante horas sin quejarse, extiende una mano y la coloca en el hombro de la princesa destrozada, dándole consuelo solo por unos segundos para después decir con la voz más firme y dura que había utilizado jamás.

— Nada en esta vida es sencillo, hasta los árboles si se rompen vuelven a renacer, eres la
Alana Aguilar

AAhhhh!!! sin palabras cada vez son mas secretos y luchas...

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