El corazón de Oleika palpita acelerado al encontrarse sola y en el exterior del territorio perteneciente al aquelarre, ese mismo que ellos protegían con magia, aquí ella se estaba completamente sola.
Ahora se encontraba en medio de las dunas, caminando con el peso de la arena en sus pies, mostrándole que una pequeña incomodidad que a la larga se vuelve absolutamente dolorosa e intolerable.
Toda la planta de sus pies se encontraba abierta con pequeñas heridas dejando una huella fehaciente de su