C32- SE AMABAN
Kiara se quedó helada cuando escuchó ese lo siento.
Porque para ella, no sonó a disculpa, sonó a despedida. Un golpe seco le atravesó el pecho y, por un instante, dejó de respirar. La mano de Landon que seguía aferrada a la suya, ya no tenía fuerza y ese detalle la asustó más que la fiebre, más que la tormenta, más que todo lo que habían vivido.
«No. No me va a decir adiós. No me vas a dejar»
Le temblaron los labios, pero el temblor se transformó en rabia.
—¿Qué mierda estás diciendo? —escupió, acercándose más a él—. ¿Qué lo sientes, ah? ¿Desde cuándo te disculpas Landon?
Él parpadeó lento, perdido y eso la rompió y la encendió al mismo tiempo.
—¡No seas idiota! —le sujetó la cara con ambas manos, desesperada—. ¡No eres un marica para hablar como si te estuvieras despidiendo! ¡No vas a librarte de mí tan fácil! ¿Me escuchaste? Así que cállate… —le tembló la voz, y por un segundo la fuerza se le cortó—. No digas esas cosas… no… —tragó duro, con los ojos ardiéndole—. No