Blanca no apartó la mirada de Balto, ella estaba totalmente paralizada, él había acabado con cinco salvajes enloquecidos con su olor a pesar de él mismo verse perjudicado por lo mismo y la protegió sin dudarlo por un segundo. ¿Acaso debería marcharse? Ella miró a sus espaldas, está cerca, ella podría correr un poco más y llegaría al mundo humano y con ello a Víctor, pero su corazón no se siente tranquilo al pensar eso.
Ella volvió a mirar el cuerpo malherido del hombre y sin saber el motivo, s