―¿Y cómo piensas hacerlo? ―El joven sonrió.
―A los prisioneros los ponen a hacer trabajo pesado en la manada. ―Todos lo miraron sin comprender, ¿Quién quiere trabajar para esas bestias? ―Hay servidumbre, chicas hermosas e ingenuas que a pesar de no tener un lobo y ser humanas, sienten fascinación por los del mundo humano. ―Alzó el mentón. ―Solo es cuestión de seducir a una y el resto será muy fácil. ―Víctor sonrió.
―Me agrada tu pensar. ―Lo señaló. ―¿Qué piensas hacer para que te tomen com