La mayoría jadeó al ver la cabeza con los ojos abiertos rodar y el torso disparar sangre como si fuera una fuente. Cada persona en el lugar quedó fría, inmóvil y perplejo por el repentino acto.
―El único que perderá la cabeza eres tú. ―Lucius se apoyó de su espada y miró a su tío con una sonrisa en los labios. ―Tu plan funcionó a la perfección. ―Gideon no podía estar más orgulloso de ese muchacho al cual le había enseñado muchas cosas.
Micky estaba arrodillada en el suelo, mirando el chorro de