―Papá. ―El pequeño Lucius trató de montar a la cama. ―Papá. ―Se agarró fuerte de las sabanas y logró escalar, él sonrió al ver a su padre dormido, intentó gatear, pero las sábanas se enredaron en sus piecitos y se tambaleó. ―Pa…
―¡Hijo! ―Balto logró sostenerlo por el pie antes de que azotara contra el piso. ―No debes subir sin supervisión. ―Lo abrazó y se acostó con su hijo sobre él. ―¿Por qué te dejan vagar por el castillo sin supervisión?
―Majestad. ―Mónica quien estaba en la puerta, se hizo