Lía continuaba frecuentando “El dragón de Jaspe” como se llamaba la discoteca donde trabajaba Made. Llegaba pasada la media noche y se instalaba hasta poco antes del amanecer en la barra de acero y fibra de vidrio, a beber las margaritas que su nueva amiga se esmeraba en prepararle ampliando los sabores.
Había noches en que, emocionada, le daba a probar margaritas de naranja, de melocotón o de fresa. Esta última era su favorita.
Pero a Lía más que beber margaritas, le gustaba observar a Mad