Zebela
Mi mente divagaba en los recuerdos, mezclándolos y comparándolos con cada detalle de nuestro viaje de regreso a Luna Roja.
No sabía cuántas horas habían transcurrido, pero el sol ya se estaba poniendo, lo que indicaba que era momento de encontrar un lugar para acampar y recuperar fuerzas.
Estaba adormilada, dejándome mimar por las caricias de la brisa, que me levantaba algunas hebras y traía una sensación fresca a mi rostro, y por el calor y la comodidad que la firmeza del torso de Bast