Escapando de un mal amor. Capítulo La culpable de tus desgracias
Pronto llegó la ambulancia.
Los destellos de las luces rojas y azules iluminaban el rostro angustiado de Octavio, quien no soltaba a Luciana ni un segundo. La abrazó con fuerza, como si ese gesto pudiera protegerla de lo que se avecinaba.
—Juro que no lo hice —susurró ella con desesperación, su voz quebrada, el rostro pálido.
—Lo sé, yo sé quién eres tú.
Luciana no pudo hablar, apenas podía respirar. Las lágrimas caían sin permiso mientras miraba el cuerpo inconsciente de Deisy siendo subido a l