Escapando de un mal amor. Capítulo El amor no duele
Olivia y Samuel acudían casi todos los días al hospital, como un ritual sagrado.
Apenas cruzaban la puerta de la unidad neonatal, los ojos de Olivia se llenaban de lágrimas.
Allí estaba su hija, la pequeña Celeste, tan frágil como una flor recién brotada, tan pequeña que parecía imposible que estuviera viva… pero lo estaba. Y cada día que pasaba, su lucha por vivir le arrancaba un suspiro más de admiración.
Samuel observaba a Olivia con un nudo en la garganta.
Ella se sentaba junto a la incubado