Cada día era un martirio, nada lo hacía feliz, o que bajará un poco la guardia. Pero ya no podía soportar más así que voy a su habitación para ordenar que vaya a mi dormitorio todas las noches, no quería que sea de esa manera, pero no me quedaba otra opción.
Cada vez pedía menos ayuda así que creí conveniente darle más libertad que su habitación, pero con los guardias observándolo constantemente.
El primer día me atreví de nuevo a besarlo, pero esta vez la manera en que tomó mi cabello con sus