Lucian cerró los ojos y respiró profundo. Tenía que concentrarse para mantener su conciencia como primera aun cuando la bestia dentro de él hacía lo posible por salir.
Uno, dos, tres minutos pasaron y solo después de ese tiempo, Lucian abrió los ojos lentamente y estos naturalmente azules, estaban de un intenso dorado con un punto negro en el medio que pronto se posaron en Victore. Y Lucian gruñó.
Dante pronto puso un brazo delante de Lukyan sentándose en el borde como una pared protectora. Inc