Frío, mucho frío, fue lo que comenzó a sentir mientras sus pupilas se dilataban tanto que perdió el enfoque de todo a su alrededor. Sus manos y piernas se entumecieron y eso no pronosticaba nada bueno. Su cuerpo estaba rechazando la mezcla de las esencias de los dos lobos en su interior. Y sentía que la conciencia lo iba a abandonado, flotando al borde de la muerte.
Ryan apretaba cada vez más incrustando toda su esencia por sus colmillos mientras sus manos se desplazaban por la cadera de él, to