POV FABIO
Desperté y una tonta sonrisa se pintó en mis labios. Recordaba que había tenido toda la noche en mi cama, a la mujer más hermosa de todo el mundo. Al estirar mi brazo para acercarla a mí, solo encontré un espacio vacío.
Me senté sobre la cama para ver si estaba en la habitación. Escuché unos pequeños ruidos, salí hasta la cocina, que era de donde provenían. Y ahí estaba ella, solamente con el mandil puesto, sus nalg@s al aire me perturbaban, pero al mismo tiempo me invitaban a tocarla