Xana nunca esperó que sus cachorros la recibieran con los brazos abiertos, ni con besos ni sonrisas. No era tan ilusa para pensar eso después de todo lo que había pasado, pero el desprecio y rechazo que mostró su cachorro hacia ella fue tan grande, tan real, tan genuino que algo dentro de ella se agrietó al punto que se quedó sin aliento… por lo que no pudo esquivar cuando una mano con las uñas en forma de garra fue en dirección a ella y arañaron su brazo fuertemente.
-¿Qué haces con ellos? Alé