Pero qué demonios había ocurrido. Fue lo que le pasó por la mente a White al sacar la cabeza del lago y sacudirla. La altura del agua era poca y apenas le llegaba a la cintura sentado. Pasó su mano por el rostro dándose cuenta del peso ahora sobre él que se había movido rápido pero ahora estaba quieto.
Eso lo había tomado desprevenido.
Miró hacia abajo sabiendo que era al sentir su olor y fulminó con la cabeza la mata de cabello rubio empapado. Y dirigió su mano hacia la nuca de la mujer y tiró