Perder el control… nunca estuvo en sus planes. Él, el segundo lobo macho más importante de la manada, con tantas responsabilidades como el alfa, dejarse guiar por sus instintos no se lo tenía permitido, sin embargo…
-Espera, vas muy rápido- había una voz debajo de él que gemía con cada movimiento que él hacía de su cadera que lo hacía estremecer y sentirse realmente bien. Como hacía tiempo no lo hacía. Demonio. No había parte de su cuerpo que no ardiera en ese momento.
Sentía como se enterraba