Celeste sostuvo a su hijo en sus brazos con lágrimas en sus ojos y estas fueron aún más cuando Xana, con ayuda de White que aguantaba el pie herido del cachorro, comenzó a hurgar en la herida. Pocos segundos después el pequeño se sacudió ante el dolor.
-Aguántalo duro, o puede enterrarse mucho más- Xana intentó maniobrar lo más rápido que podía para aligerar el sufrimiento del pequeño.
White controlaba su fuerza en lo que sostenía el tobillo del paciente, y tuvo que aguatar rápido el otro que i