CAPÍTULO 56: LA TRAMPA
Peter
Davina está sentada en el sofá de la sala, con las piernas cruzadas y abraza una almohada desgastada que probablemente ha estado ahí más tiempo del que cualquiera de nosotros podría recordar. Sus grandes ojos me miran con emoción y cautela. Tiene diez años, no es que sea tonta, pero puedo imaginar por qué decidió quedarse conmigo y no ir con Logan a ver a la abuela.
—¿Cuánto tiempo te quedarás? —pregunta luego de un rato en silencio.
Sonrío y me siento en el sillón