CAPÍTULO 100: LA VERDAD OCULTA
Savannah
El aire en la sala de visitas de la prisión parece congelarse cuando mi abuela mira fijamente a William. Su postura en la silla de ruedas es erguida, y su expresión, aunque cansada, destila una fuerza que me intimida.
—Tu venganza fue una inútil pérdida de tiempo —repite, sus palabras resuenan como un eco en mis oídos.
William se ríe con esa malicia que ya he llegado a odiar profundamente.
—¿De que mierd4 hablas, señora? ¿Eso crees? —responde, con una son