Mundo ficciónIniciar sesiónLas horas se desdibujaron en la atmósfera casi irreal de la cámara subterránea, bañada por el suave, pero persistente, brillo de las plantas bioluminiscentes. Era una luz etérea que danzaba sobre las paredes rocosas, pintando el espacio con tonos esmeralda y zafiro, creando un ambiente de intimidad y misterio. En ese santuario oculto, lejos del bullicio del mundo y de las expectativas que nos habían moldeado, Aiden y yo comenzamos aclarar las complejidades de nuestras vidas, compartiendo rela







