Capítulo 31: La villana también necesita ayuda.
Violeta lo miró. De cerca, los rasgos del príncipe eran casi irreales. La luz del atardecer hacía que su cabello cobrizo se incendiara en tonos de cobre y miel. Pero no era su belleza lo que la perturbaba. Era la mirada, esa mezcla de reserva e intensidad que parecía querer desarmarla, comprenderla, reconstruirla.
Emma sintió una punzada en el pecho. No por él. No por la cercanía. Sino por la historia.
Porque esto... esto no era parte del guion. Ella era la crítica literaria, la que juzgaba con