Capítulo 74: El Eco de un Nombre Olvidado
La Corte Real de Theros se encontraba reunida. El Salón de los Espejos, aquel espacio marmóreo de techos dorados y candelabros centelleantes, estaba colmado de nobles, consejeros, y rostros expectantes. La reina madre Isolde presidía la sesión con la rigidez de una estatua sagrada, mientras el príncipe Leonard, de pie a su derecha, lucía más serio que de costumbre. A su izquierda, en uno de los asientos laterales, se encontraba lady Violeta Lancaster, silenciosa, serena, con el corazón latiendo