Shanne llevó a Alexander y a Camila juntos a la empresa. Era algo que Camila siempre había deseado: ir con su esposo al trabajo. Tener a Alexander amándola y tratándola así era como un sueño hecho realidad. Aún sentía que todo lo que estaba ocurriendo no era del todo real.
Cuando llegaron a la empresa, Shanne abrió la puerta y ambos bajaron del auto.
Alexander tomó las manos de Camila, y ella lo miró sorprendida.
—Deberías dejarme ir ahora —susurró. No quería llamar la atención ni que todos