Todas esas preguntas se repetían una y otra vez en su mente, hasta que una mano tocó su hombro. Se estremeció y se giró, solo para encontrarse con Tommy.
—Tommy…
—Camila, ¿qué haces aquí? —preguntó él.
—Déjame en paz —respondió ella.
Lo había estado evitando todo el día y quería seguir haciéndolo.
—Lo siento, Camila… de verdad lo siento —insistió él.
Ella lo miró. El Tommy que conocía siempre había sido honesto, y le resultaba difícil estar enojada con él.
—No es tu culpa, Tommy… es mía,